Voces C.A.S.A. · Pensamientos

Sé lo que tengo que hacer, pero no logro comenzar.

Cuando la intención está, pero la disponibilidad funcional no alcanza.

Segunda publicaciónPersonas adultas con TDAH

Muchas veces sé perfectamente qué debo hacer.

La tarea está frente a mí. Entiendo que es importante, conozco el plazo e incluso puedo imaginar los pasos necesarios. No necesito que alguien me recuerde nuevamente que debo hacerla.

Y, aun así, no logro comenzar.

Desde fuera, esta experiencia puede parecer desinterés, irresponsabilidad, flojera o falta de compromiso. Desde dentro, se siente completamente diferente: es como intentar avanzar mientras algo en mí permanece detenido.

No es que no me importe. No es que haya decidido ignorarlo. Muchas veces quiero hacerlo, pero en ese momento no tengo la disponibilidad funcional necesaria para iniciar.

Saber qué hacer no siempre significa poder hacerlo

Durante mucho tiempo también me pregunté:

“Si sé lo que tengo que hacer, ¿por qué simplemente no lo hago?”

Esa pregunta no me ayudaba a comenzar. Solo aumentaba la culpa.

Mientras más tiempo pasaba, más grande parecía la tarea. A la dificultad inicial se sumaban la preocupación, el miedo a equivocarme y la sensación de estar fallando nuevamente. Lo que comenzó como una actividad pendiente terminaba convirtiéndose en una carga emocional.

En las personas adultas con TDAH pueden existir dificultades para organizar tareas, mantener la atención, administrar el tiempo o sostener actividades que requieren esfuerzo mental. Esto no significa que todas las personas lo vivan de la misma manera, pero ayuda a comprender por qué la intención no siempre se transforma inmediatamente en acción.

¿Qué quiero decir con disponibilidad funcional?

En C.A.S.A. usamos esta expresión para hablar de los recursos que una persona tiene disponibles en un momento determinado.

Mi disponibilidad funcional puede cambiar según:

Por eso una tarea que ayer parecía sencilla hoy puede sentirse enorme.

No necesariamente cambió la tarea. Cambió mi capacidad disponible para enfrentarla.

A veces la tarea comienza siendo demasiado grande

Cuando pienso “tengo que ordenar toda la casa”, “debo terminar el informe” o “necesito responder todos los mensajes”, mi cerebro no siempre encuentra un punto claro desde donde empezar.

Veo el resultado completo, pero no logro encontrar la primera puerta de entrada.

Entonces me detengo.

Desde fuera parece que no estoy haciendo nada. Sin embargo, por dentro puedo estar intentando ordenar posibilidades, calculando cuánto tiempo necesitaré, anticipando dificultades y sintiéndome cada vez más abrumada.

En esos momentos, recibir presión adicional no siempre me activa. A veces aumenta todavía más la distancia entre lo que quiero hacer y lo que consigo comenzar.

No necesito otro reproche: necesito encontrar el primer paso

Comprender esta experiencia no significa renunciar a mis responsabilidades. Tampoco significa justificar permanentemente todo lo que queda pendiente.

Comprender me permite buscar una forma diferente de empezar.

En lugar de preguntarme:

“¿Por qué todavía no lo hago?”

Puedo intentar preguntarme:

“¿Qué necesito para poder comenzar?”

Tal vez no necesito terminar la tarea completa ahora. Quizás necesito identificar una acción pequeña, concreta y visible.

No “hacer el informe”, sino abrir el documento.

No “ordenar la casa”, sino recoger cinco objetos.

No “responder todos los mensajes”, sino elegir uno.

No “organizar toda mi semana”, sino escribir la primera actividad de mañana.

El primer paso no tiene que resolverlo todo. Su función es ayudarme a entrar en la tarea.

Una pausa C.A.S.A. para comenzar

  1. Reconocer lo que ocurre

    “Sé que esto es importante, pero en este momento me está costando iniciar”. Nombrarlo sin insultarme disminuye parte de la lucha interna.

  2. Revisar mi disponibilidad

    ¿Estoy cansada, sobrecargada, hambrienta, emocionalmente movilizada o enfrentando demasiadas decisiones al mismo tiempo?

  3. Reducir el punto de entrada

    ¿Cuál es la acción más pequeña y concreta que puedo realizar ahora?

  4. Buscar un apoyo posible

    Puedo utilizar una alarma, una lista visible, compañía, movimiento previo, música o un tiempo breve de trabajo. El apoyo adecuado será diferente para cada persona y para cada momento.

No estás sola

Si sabes qué debes hacer, pero no logras comenzar, eso no demuestra que seas floja, incapaz o poco comprometida.

Puede estar indicando que la demanda y tu capacidad disponible no están encontrándose en ese momento.

Tu dificultad merece responsabilidad, pero también comprensión. Necesitas herramientas, apoyos posibles y una mirada que no reduzca toda tu experiencia a la falta de voluntad.

Yo también he estado ahí.

Y comprender lo que me ocurre no ha eliminado todas mis dificultades, pero sí ha cambiado la forma en que me trato mientras intento avanzar.

En C.A.S.A. creemos que comprender no significa justificarlo todo.

Comprender significa encontrar una mejor manera de acompañarnos.

Para continuar

Si esta experiencia se parece a la tuya, puedes conocer nuestros materiales gratuitos y descargar la guía “Señales de un cerebro sobrepasado” en la sección Recursos de Espacio C.A.S.A.

Conocer los recursos gratuitos

Referencia

National Institute of Mental Health. Attention-Deficit/Hyperactivity Disorder: What You Need to Know.

Consultar la publicación del NIMH